domingo, 21 de octubre de 2012

Babel botánico



¿Qué pensarán, qué sentirán las plantas y árboles que viven en el Jardín Botánico? Habitan un babel que no han elegido, obligadas a convivir con desconocidos con los que muchas veces no tienen nada que ver. Ni clima, ni suelo, ni cielo. Cuando la raíz de la ceiba roce la del cedro del Líbano, cuando las ramas de un arce americano toquen las de un árbol de la estepa rusa, ¿discutirán? ¿Entenderá el cactus mexicano las caricias del maple japonés, cuando parezca que el viento lo agita? ¿Podrán decirse algo el liquidámbar americano y su familiar el asiático, o ni siquiera se reconocerán como parientes cercanos? Creo, a veces, que deben de sentirse como los inquilinos de una cárcel apocalíptica, en la que convivan obligadamente reclusos de cien naciones. Y todo, para el solaz y disfrute de unos pocos que atraviesan la puerta del Jardín, o de algunos más que pensamos en ellos cuando bordeamos, apresuradamente, las verjas que lo circundan.

Madrid, octubre, 2012

jueves, 5 de julio de 2012

Teatro (para no ir)

Usted tiene ojos de mujer... fatal. Fatal la actuación, fatal, las sillas, fatal los precios de la carta. Se salva el trabajo de dos de los actores. El resto, sobreactuados (y mal). Si no tenéis nada que hacer, no vayáis a hacerlo a la sala Galileo, al menos en esta representación. Es una pena, pues el texto es muy divertido. Algunas compañías deberían aprender que si algo funciona es mejor no tocarlo...

miércoles, 6 de junio de 2012

Se oye el suave rodar de un coche.
Silencio.
Una  corriente de aire fresco mueve las cortinas.
Silencio.
Un mirlo canta largamente.
Silencio.
A las 6 de la mañana, en Madrid puedes tener la breve ilusión de estar en medio del campo.
Silencio.
Después vendrá el ruido, la locura.
Y todo vuelve a empezar.

sábado, 21 de abril de 2012

Colores


Es vieja como el mundo. Suele estar, más que sentada, tirada en el suelo, ocupando un espacio que obliga a los viandantes a bordearla para no pisar sus pies descalzos. Pide limosna llevándose una mano a la boca repetidamente, indicando su necesidad perentoria de comer, mientras agita un vaso con la otra mano para que los veloces caminantes le echen en él alguna moneda. Otras veces parece estar dormida, tumbada en el suelo junto a su vaso de plástico. Viéndola día a día, se puede llegar fácilmente a la conclusión de que forma parte del entramado de “indigentes profesionales” que están volviendo a verse por nuestras calles. Lleva puestas unas zapatillas de color morado que, casualidad o no, hacen juego perfectamente con una cazadora de entretiempo que no encaja con el frío clima imperante.
La realidad es cruel en los pequeños detalles.

Madrid, 21-4-12 (¡capicúa!)

Una sola vez


Pañuelos de papel.
Cámaras de fotos de un solo uso.
Lentillas de usar y tirar.
Vidrio no retornable.
Envases de plástico.
Vajilla desechable,
pañales desechables,
jeringuillas desechables,
ropa desechable.
Amistades de un rato, relaciones de una noche.
Sin embargo, también cada segundo
lo utilizamos una sola vez,
y nuestra vida no tiene segunda vuelta.

Madrid, 21-4-12